Noticias y Reflexiones
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19 de Agosto de 2026, Servicio a la Comunidad
Más de 1.200 mujeres confeccionan cojines de esperanza para pacientes con cáncer de seno.
19 de agosto de 2026 | Cartagena, Bolívar | Sara Giraldo
Del 14 al 16 de agosto de 2026, cerca de 1.200 mujeres se reunieron en el Campamento Adventista Los Delfines para participar en el Congreso del Ministerio de la Mujer “Diseñadas para la Misión”, organizado por la Asociación del Caribe Colombiano de la Iglesia Adventista del Séptimo Día.
Entre las actividades del encuentro se desarrolló una jornada especial de servicio: cada participante confeccionó un cojín en forma de corazón destinado a mujeres que han pasado por una cirugía relacionada con el cáncer de seno.
Estos cojines pueden colocarse debajo del brazo durante la recuperación para brindar mayor comodidad. Sin embargo, el propósito de la iniciativa fue también ofrecer apoyo emocional y espiritual. Por eso, cada uno fue acompañado de una tarjeta con palabras de ánimo, fe y esperanza.
“La misión también se cumple cuando servimos, acompañamos y llevamos esperanza a quienes más lo necesitan. Con pequeños actos de amor, como estos cojines, podemos reflejar el amor de Dios y hacer sentir a cada mujer que no está sola, ¡aún hay esperanza!”, expresó Leina Hernández, departamental del Ministerio de la Mujer de la Asociación del Caribe Colombiano.
La imagen de cientos de mujeres cosiendo, preparando los cojines y escribiendo mensajes para personas que quizá nunca conocerán reflejó de manera sencilla el sentido del congreso: poner la fe al servicio de otros.
Los cojines serán entregados a una fundación o institución de salud para que lleguen a mujeres que atraviesan procesos de recuperación después de una cirugía por cáncer de seno.
Con esta iniciativa, el Ministerio de la Mujer buscó recordar que la misión también se vive en los pequeños gestos: acompañando, sirviendo y llevando esperanza allí donde más se necesita.
19 de Agosto de 2026, Servicio a la Comunidad
IGLESIA ADVENTISTA BRINDA AYUDA A COMUNIDADES AFECTADAS POR EL TERREMOTO EN EL CHOCÓ
19 Agosto 2026 | Medellín, Antioquia | Cristin Serrano, Periodismo UCN.
Más de 1.200 mercados se han entregado en Quibdó como parte de una respuesta conjunta de la Iglesia Adventista, ADRA y miembros de diferentes regiones. Un reporte de la Asociación Suroccidental registra 23 templos afectados y 382 feligreses cuyas viviendas sufrieron daños.
La Iglesia Adventista del Séptimo Día respondió a la emergencia ocasionada por el terremoto que afectó diferentes regiones de Colombia con acciones de rescate, evaluación de daños y asistencia humanitaria.
En el departamento del Chocó, una de las zonas afectadas, GARSA Medellín se movilizó hasta Quibdó, mientras la Asociación Suroccidental y ADRA Colombia coordinaron esfuerzos para identificar las necesidades de las familias adventistas y de las comunidades afectadas.
GARSA Medellín llegó a Quibdó para apoyar la emergencia
El equipo de GARSA Medellín salió de la capital de Antioquia el 10 de agosto y llegó a Quibdó aproximadamente a las 2:00 de la madrugada del 11 de agosto.
El grupo estuvo conformado por Kevin Bedoya, psicólogo y rescatista; Juan Galvis y Esteban Castañeda, rescatistas y conductores; Edinson Sánchez, rescatista y encargado de atención prehospitalaria; Adriana Barón, auxiliar; y José Sepúlveda, coordinador de la Corporación GARSA.

Equipos de rescate realizan labores de atención y evaluación en sectores afectados de Quibdó. Créditos: GARSA
El equipo se desplazó con capacidades de búsqueda y rescate, ambulancia y atención prehospitalaria, luego de que la Gobernación del Chocó solicitara apoyo al departamento de Antioquia para atender la emergencia.
Durante su permanencia en Quibdó, GARSA coordinó acciones con la Alcaldía y la oficina de gestión del riesgo. Entre las labores realizadas estuvo la evaluación de una vivienda perteneciente a la tesorera del Colegio Adventista. El equipo permaneció en el lugar hasta finalizar las labores de búsqueda y evaluación requeridas.
“Encontramos que, afortunadamente, por misericordia divina, las víctimas mortales son pocas, al igual que los desaparecidos. Lo que sí hay son muchas viviendas averiadas que no podrán ser habitadas”, señaló José Sepúlveda.
La presencia de los rescatistas permitió acompañar las labores de emergencia y aportar capacidades técnicas en una región donde numerosas viviendas resultaron afectadas.
382 feligreses reportados con afectaciones en sus viviendas
A través de los informes entregados por pastores de los diferentes distritos ubicados en las zonas afectadas del Chocó, la Asociación Suroccidental realizó una evaluación del impacto del terremoto entre sus miembros y congregaciones.
El reporte registra 23 templos con algún tipo de afectación y 39 viviendas destruidas, en las que residían 142 feligreses. Adicionalmente, 240 feligreses presentan afectaciones parciales en sus viviendas, para un total de 382 personas reportadas con algún grado de afectación.
Los mayores reportes corresponden a los distritos de Chocó Central, Quibdó Sur Oriente, Quibdó Horeb y San Juan Baudó. También se registraron afectaciones en otros distritos atendidos por la Asociación.

Una vivienda presenta daños visibles en su estructura tras el terremoto. La Asociación Suroccidental realizó un levantamiento de las afectaciones entre las familias adventistas. Créditos: Comunicaciones Asosur
El levantamiento de información permitió conocer de manera más precisa las necesidades de las familias adventistas. El reporte también contempló zonas donde las dificultades de comunicación hicieron más compleja la recopilación de información.
Más allá de los daños materiales, la situación dejó familias que necesitaron acompañamiento y apoyo para afrontar las consecuencias de haber perdido sus viviendas o de no poder regresar a ellas debido a las condiciones de las estructuras.
ADRA movilizó recursos para atender a las familias
ADRA Colombia activó su respuesta durante la mañana del 10 de agosto y comenzó la gestión de recursos a nivel internacional para apoyar a las comunidades afectadas.
Como parte de esta respuesta, la Unión Colombiana del Norte (UCN) realizó un aporte económico a ADRA Colombia para fortalecer la asistencia a las personas y familias afectadas por el terremoto. Este apoyo se sumó a los recursos movilizados por la agencia adventista para atender las necesidades identificadas en las zonas afectadas.
Familias de Quibdó reciben mercados durante la jornada de ayuda coordinada por la Unión Colombiana del Norte, la Asociación Suroccidental y ADRA Colombia. Créditos: Comunicaciones Asosur
La organización habilitó diferentes mecanismos de asistencia, entre ellos el recaudo de fondos mediante su plataforma de donaciones en línea y cinco centros de acopio ubicados en Pereira, Manizales, Medellín, Bogotá y Cali, donde se recibieron principalmente kits de aseo y sábanas.
De acuerdo con los censos realizados durante la primera etapa de la emergencia, ADRA proyectó beneficiar aproximadamente a 670 familias.
Más de 1200 mercados se han entregado en Quibdó
Uno de los resultados de esta movilización se concretó el 19 de agosto, cuando fueron entregados más de 800 mercados a familias de Quibdó afectadas por la emergencia, sumándose a otros 400 que se entregaron días anteriores por parte de otros donantes.
La jornada fue posible gracias al trabajo conjunto de la Unión Colombiana del Norte, la Asociación Suroccidental, ADRA Colombia, miembros de la Iglesia Adventista en Medellín y otros campos de la Unión Colombiana del Norte
Durante la entrega estuvieron presentes representantes de la administración de la Unión Colombiana del Norte, de la Asociación Suroccidental y Jair Flórez, director de ADRA Colombia, quienes acompañaron la jornada junto con voluntarios y miembros de iglesia.
Más de 800 mercados fueron preparados para ser entregados el 19 de agosto a familias afectadas por el terremoto en Quibdó, como parte de la respuesta conjunta de la Iglesia Adventista y ADRA Colombia. Créditos: Comunicaciones Asosur
La entrega de alimentos permitió atender una de las necesidades más inmediatas de las familias y representó la continuidad de las acciones que comenzaron con la evaluación de daños y la atención de emergencia.
Para la Iglesia Adventista, esta respuesta refleja una dimensión esencial de su misión: estar cerca de las personas cuando atraviesan momentos de dificultad y convertir la solidaridad cristiana en acciones concretas.
Servir en medio de la dificultad
La respuesta movilizó diferentes capacidades de la Iglesia Adventista: rescate, atención prehospitalaria, evaluación de daños, asistencia humanitaria y acompañamiento a las comunidades.
Desde las primeras horas posteriores al terremoto, pastores, voluntarios, miembros de iglesia, rescatistas y organizaciones adventistas trabajaron de manera coordinada para conocer las necesidades y llevar ayuda a quienes la requerían.
Niños y familias de Quibdó participaron de la jornada de entrega de alimentos tras las afectaciones provocadas por el terremoto. Créditos: Comunicaciones Asosur
La entrega de los mercados en Quibdó fue una expresión concreta de ese compromiso. Más allá de los alimentos y de la asistencia material, las familias recibieron el mensaje de que la comunidad de fe estaba presente para acompañarlas.
En medio de las dificultades, la Iglesia Adventista continúa invitando a sus miembros a mantener en oración a las familias afectadas, a las comunidades del Chocó y a todos quienes aún enfrentan las consecuencias del terremoto.
La experiencia también recuerda las palabras de Jesús: “En cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis” (Mateo 25:40).
Para la Iglesia, servir en momentos de necesidad es también una manera de compartir esperanza y reflejar el amor de Cristo.
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De Estados Unidos a Sincelejo: 29 voluntarios unen sus manos para servir y fortalecer la misión
Voluntarios de la Asociación de los Estados del Golfo apoyaron proyectos de construcción en los distritos Sincelejo Central y Sincelejo Norte, compartieron recursos y trabajo, y cerraron su visita sirviendo también desde los púlpitos de varias congregaciones.
Veintinueve voluntarios provenientes de la Gulf States Conference of Seventh-day Adventists (Asociación de los Estados del Golfo), en Estados Unidos, llegaron a Sincelejo con un propósito sencillo: servir donde hiciera falta. Por unos días dejaron atrás su rutina, su país y la comodidad de casa para sumarse a jornadas de servicio entre pintura, arena, gravilla y las altas temperaturas de la región.
Su visita benefició a los distritos Sincelejo Central y Sincelejo Norte, pertenecientes a la Asociación del Caribe Colombiano, donde acompañaron proyectos de construcción y mejoramiento de espacios para las congregaciones. La experiencia también incluyó aportes económicos, convivencia con los miembros locales y participación en la programación espiritual del sábado.
Entre los integrantes de la delegación estuvieron el Pr. Gerson Sánchez, coordinador del Ministerio Hispano de la Asociación de los Estados del Golfo; el Pr. Michael Rodríguez, departamental de Jóvenes; los pastores distritales Pr. Jorge Belisario y Pr. Edgardo Carmona; y el Pr. Marcelo Mansur, asociado de Comunicaciones de la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día.
Una manera de devolver lo recibido
En el Distrito Sincelejo Central, pastoreado por el Pr. Edwin Díaz, una de las primeras jornadas llevó a los visitantes hasta un salón comunal que guardaba una historia especial para una de las congregaciones.
Durante seis meses, la comunidad había permitido que los adventistas utilizaran gratuitamente aquel espacio para reunirse los domingos, miércoles y sábados, mientras avanzaba la construcción de su nuevo lugar de culto. Como muestra de gratitud, los miembros habían prometido devolver el salón pintado.
La presencia de los voluntarios hizo posible cumplir ese compromiso. Visitantes y miembros locales trabajaron juntos durante el día hasta renovar el lugar que meses atrás les había abierto sus puertas.
“Fue una linda experiencia; estuvieron ahí con nosotros todo el día”, recordó el Pr. Edwin Díaz.
La jornada reflejó uno de los rasgos que acompañó toda la visita: no se trataba únicamente de levantar estructuras, sino de servir a las personas y fortalecer los vínculos con la comunidad.
Un día de playa que terminó convertido en una jornada de trabajo
La experiencia tomó un giro particular al día siguiente en La Floresta, una filial de la Iglesia El Salvador donde un grupo de creyentes se reúne regularmente y espera contar con su propio templo.
Representantes de la delegación habían conocido previamente las necesidades del lugar y recopilado fotografías y videos con la intención de buscar apoyo. Cuando los voluntarios llegaron, los cuatro grupos que trabajaban entre Sincelejo Central y Norte decidieron concentrarse allí.
Tenían otros planes para esa tarde: ir a la playa. Pero mientras abrían zanjas, cargaban arena y gravilla y veían las necesidades del proyecto, decidieron quedarse.
“Ellos se emocionaron abriendo huecos, abriendo cunetas, cargando gravilla y arena, y decidieron postergar la salida para la playa”, relató el Pr. Edwin Díaz.
La actividad recreativa quedó para el día siguiente. Aquella tarde continuaron trabajando y dejaron abiertas seis excavaciones destinadas a las columnas de la futura edificación.
El respaldo no terminó con el esfuerzo físico. Según el Pr. Edwin Díaz, el proyecto contaba inicialmente con 3.780.000 pesos destinados por el grupo. A esa suma se añadieron aportes personales realizados por pastores de la delegación: dos de ellos entregaron en conjunto 1.800 dólares, mientras otro contribuyó con 1.400 dólares.
Con estos recursos, el proyecto de La Floresta quedó con una base cercana a 13 millones de pesos colombianos para continuar la construcción.
El impulso no se detuvo con la partida de los visitantes. La congregación siguió trabajando, avanzó en la base y consiguió materiales como hierro, arena y gravilla, mientras continúa buscando los recursos necesarios para las siguientes etapas.
Servir dentro de lo sencillo
En Sincelejo Norte, bajo el liderazgo del Pr. Over Peña, 14 integrantes de la delegación fueron destinados inicialmente a apoyar diferentes necesidades.
Debido a disposiciones de seguros y protección laboral, no podían asumir directamente algunas tareas especializadas de construcción. Esto no impidió que buscaran otras maneras de colaborar. Pintaron, impermeabilizaron paredes, trasladaron pequeñas cantidades de materiales y realizaron labores que estaban dentro de sus posibilidades.
Para el Pr. Over Peña, sin embargo, lo que más llamó la atención no fue cuánto podían hacer, sino la disposición con la que lo hicieron.
El Pr. Over Peña recordó que entre los visitantes había jóvenes, adultos, familias e incluso niños; personas que habían dejado temporalmente su país, sus ocupaciones y su entorno habitual para participar en la misión.
También destacó la manera en que asumieron las altas temperaturas de Sincelejo, muy diferentes a las condiciones a las que algunos estaban acostumbrados.
“Recurso humano, recurso financiero, recurso familiar, amistad y familia; todo ello lo dieron”, expresó el Pr. Over Peña.
Para el Pr. Over Peña, recibirlos fue “una bendición muy grande” y una experiencia que dejó un profundo sentimiento de gratitud en el distrito.
De la construcción al púlpito
El servicio continuó el sábado, pero esta vez las herramientas dieron paso a la Biblia, la música y la adoración.
En Sincelejo Central, integrantes de la delegación participaron en las iglesias Central, La Selva, Edén y Rosa de Sarón, donde los pastores visitantes compartieron la Palabra de Dios. En Sincelejo Norte también acompañaron la programación sabática con cantos, predicación y otras actividades.
“Ellos hicieron un trabajo el sábado muy bonito; cantaron, estuvieron apoyándonos en el evento y predicaron”, señaló el Pr. Over Peña.
Así, la visita que durante la semana había dejado pintura nueva, excavaciones y materiales preparados para continuar construyendo terminó alrededor de aquello que daba sentido al esfuerzo: la misión de la iglesia.
El sábado en horas de la tarde, el grupo emprendió viaje hacia Cartagena, dejando atrás proyectos que continuarían avanzando y relaciones que trascendieron los días compartidos.
Para el Pr. Edwin Díaz, la experiencia puede resumirse en una palabra: gratitud.
“Gracias a Dios por permitirnos avanzar y hoy podemos decir que fue una bendición que ellos hayan estado en nuestro distrito”, afirmó el Pr. Edwin Díaz.
Una misión que continúa
La iniciativa, gestionada con la participación del Pr. Edgardo Carmona, permitió que personas provenientes de contextos y países diferentes se encontraran alrededor de una misma misión. Durante aquellos días en Sincelejo, servir significó tomar una brocha, mover materiales, compartir recursos, predicar, cantar y dedicar tiempo a otros.
Los voluntarios regresaron a casa, pero las obras continúan. En las congregaciones beneficiadas permanecen los materiales, los avances en construcción y el desafío de seguir levantando espacios donde nuevas personas puedan reunirse para adorar y conocer el evangelio.
Para la Asociación del Caribe Colombiano, la experiencia reafirma el valor de una iglesia que trabaja unida más allá de las fronteras. Lo vivido en Sincelejo mostró que la misión no siempre comienza con grandes acciones: muchas veces toma forma cuando alguien decide poner sus recursos, sus capacidades y su tiempo al servicio de Dios y de los demás.
Las jornadas terminaron, pero aquello que ayudaron a construir sigue creciendo: templos que comienzan a levantarse, comunidades fortalecidas y vínculos de hermandad que recuerdan que, cuando la iglesia sirve unida, la misión avanza.
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